La niña Cielo García es un milagro. A pesar de todas las heridas que recibió, la incertidumbre siguió en cada hospital al que sus padres la llevaban.


Ellos denuncian que del Estado no recibieron la ayuda que el caso ameritaba. Dicen que si las activistas no hubieran hecho presión, esa niña hubiera muerto. 


En una ocasión fueron al hospital municipal para que la curaran, como siempre. No la quisieron atender porque era día feriado. Ante la negativa, decidieron limpiarla en la casa. Cuando le destaparon las heridas, estaba botando gusanos.